Me pregunté cuántas veces te pueden romper el
corazón antes de que ya no tenga esperanzas de recuperarse
viernes, 29 de agosto de 2014
miércoles, 20 de agosto de 2014
(...) -Cuando
te despiertas por la mañana, ¿estás contento? ¿Estás contento durante
el día? Y cuando te vas a la cama a dormir, ¿te encuentras bien?
(...) Cuando ves a un amigo venir hacia ti, ¿te alegras? ¿Te fastidia? Cuando ves un paisaje, ¿se te mete dentro, te impresiona? ¿Y la música? Intenta pensar en el extranjero. ¿Te gustaría ir? ¿Te excita la idea? ¿O te preocupa?
¿Esperas con alegría el día de mañana? ¿Lo que sucederá dentro de tres días? ¿Y el futuro? ¿Te excita? ¿Te entristece? ¿Y ahora? ¿Te van bien las cosas ahora? ¿Estás contento contigo mismo?
-Estas preguntas-sonrió mamá mirando a Yoshio a los ojos- son el checkpoint secreto de la vida que me enseñó el abuelo. (...) Nos lo enseñó cuando éramos niños. Nos dijo que se lo enseñáramos a nuestros hijos. Nos advirtió que, si no lo preservábamos y lo transmitíamos, su significado se perdería.
(..) -¿Cuando uno tiene problemas, debería hacerse estas preguntas y contestárselas el solo?-pregunté.
-Así es- asintió mamá-. Pero no hay que mentirse nunca. Uno puede responderse que está mal, que es un desastre, etcétera. Cada noche, antes de dormir, hay que cerrar los ojos y plantearse estas preguntas seriamente. El simple coraje de empezar a hacerlo empieza a construir un centro. Parece una religión, pero quizá necesitemos tener una.
(...) Cuando ves a un amigo venir hacia ti, ¿te alegras? ¿Te fastidia? Cuando ves un paisaje, ¿se te mete dentro, te impresiona? ¿Y la música? Intenta pensar en el extranjero. ¿Te gustaría ir? ¿Te excita la idea? ¿O te preocupa?
¿Esperas con alegría el día de mañana? ¿Lo que sucederá dentro de tres días? ¿Y el futuro? ¿Te excita? ¿Te entristece? ¿Y ahora? ¿Te van bien las cosas ahora? ¿Estás contento contigo mismo?
-Estas preguntas-sonrió mamá mirando a Yoshio a los ojos- son el checkpoint secreto de la vida que me enseñó el abuelo. (...) Nos lo enseñó cuando éramos niños. Nos dijo que se lo enseñáramos a nuestros hijos. Nos advirtió que, si no lo preservábamos y lo transmitíamos, su significado se perdería.
(..) -¿Cuando uno tiene problemas, debería hacerse estas preguntas y contestárselas el solo?-pregunté.
-Así es- asintió mamá-. Pero no hay que mentirse nunca. Uno puede responderse que está mal, que es un desastre, etcétera. Cada noche, antes de dormir, hay que cerrar los ojos y plantearse estas preguntas seriamente. El simple coraje de empezar a hacerlo empieza a construir un centro. Parece una religión, pero quizá necesitemos tener una.
martes, 12 de agosto de 2014
"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que
podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría
atrapado entre los cabellos y no podría
llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la
tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era
bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas
que no eran ciertas. Que no se meta entre tus manos- me decía- porque
puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa.Y es que a la
tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña,
trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar
cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello. "
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello. "
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