Cómo explicarlo... nunca me ha asustado llorar, porque vos siempre estás. Sos todos los peros que le pongo a mis miedos. Y si soy valiente, es porque en cada paso que doy, mi meñique va enlazado al tuyo. Y si me caigo, siempre es sobre tus manos, (se está tan a gusto en ellas...)
Me quedo pensando qué hace el mundo tan enojado, tan ciego, ¿por qué da tanto miedo enamorarse?, ¿cómo puede haber gente que prefiera caminar con la luz apagada?, si sólo hay que abrir los ojos.
A veces, me gustaría salvarte de todo lo que hiere, fosilizar tus lágrimas y cortar el alma de todo aquel que se atreva a romperte. Pero, amor, es que sos tan lindo... Hasta cuando te golpea la rabia y no entendes qué pasa. Es que es tan bonito verte levantar, contemplarte sobrevivir; es que el universo tiene tanto que aprender de tus cicatrices y tu forma de sanar los daños, que sería egoísta por mi parte privarles de tu parte frágil.
Porque, amor, la única verdad es que tenes los ojos más valientes del mundo, y el mundo es más valiente cuando te mira a los ojos.
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