miércoles, 21 de agosto de 2013
"Hay veces en que el itinerario que habitualmente seguimos, sin mayor
contratiempo, se puebla de toda clase de obstáculos: un enorme camión
nos impide cruzar la pista, un taxi está a punto de atropellarnos, un
viejo gordo con bastón y bolsa obstruye toda la vereda, una zanja que el
día anterior no estaba allí nos obliga a dar un rodeo, un perro sale de
un portal y nos ladra, no encontramos sino luces rojas en los cruces,
empieza a llover y no hemos traído paraguas, recordamos haber olvidado
en casa la billetera, algún imbécil que no queremos saludar nos aborda,
en fin, todos aquellos pequeños accidentes que en el curso de un mes se
dan aisladamente, se concentran en un solo viaje, por un
desfallecimiento en el mecanismo de las probabilidades, como cuando la
ruleta arroja veinte veces seguidas el color negro. Extrapolando esta
observación de una jornada a la escala de una vida, es esa falla lo que
diferencia la felicidad de la infelicidad. A unos les toca un mal día
como a otros una mala vida."
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