Pero
la parte que más me gusta no es el hacer, sino el darme cuenta.
El darme cuenta de la forma en que el huele como a café sobre
azucarado, y la diferencia entre su sonrisa y su sonrisa
fotografiada, la forma en que se muerde el labio inferior, y la
pálida piel de su espalda. Sólo quiero tener el placer de notar
estas cosas a una distancia segura, no quiero tener que reconocer
que lo estoy notando —no quiero hablar de ello, o hacer cosas al
respecto.
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