miércoles, 23 de julio de 2014

Pero la parte que más me gusta no es el hacer, sino el darme cuenta. El darme cuenta de la forma en que el huele como a café sobre azucarado, y la diferencia entre su sonrisa y su sonrisa fotografiada, la forma en que se muerde el labio inferior, y la pálida piel de su espalda. Sólo quiero tener el placer de notar estas cosas a una distancia segura, no quiero tener que reconocer que lo estoy notando —no quiero hablar de ello, o hacer cosas al respecto.

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