—Probablemente —contesta—. Schrödinger estaba haciendo un
experimento sobre una idea. Bueno, entonces, este salió
argumentando que, si un electrón puede estar en cualquiera de
cuatro diferentes lugares, es como si estuviera en los cuatro
lugares al mismo tiempo menos a menos que alguien determine
en cuál de los cuatro lugares está. ¿Tiene sentido?
—No —digo. Está usando unos pequeños calcetines blancos, y
puedo ver su tobillo cada vez que patea su pie para seguir
hamacándose.
—Cierto, no tienen ningún sentido. Es increíblemente retorcido.
Entonces Schrödinger trató de hacerlo entendible. Dijo: pon un
gato dentro de una caja sellada con un poco de radioactividad
que puede, o puede que no, (dependiendo de la ubicación de
donde se encuentren las partículas subatómicas) causar que un
detector de radiación expulse un veneno dentro de la caja y mate
al gato. ¿Entiendes?
—Creo que sí —digo.
—Entonces, según la teoría de electrones que están en todas las
posiciones posibles hasta que sean rastreados, el gato está tanto
vivo como muerto hasta que se abra la caja y se averigüe si está
vivo o muerto. Él no estaba a favor el asesinato de gatos o nada
de eso. Solo decía que se veía poco probable que el gato pudiera
estar simultáneamente vivo y muerto.
Pero no sonaba improbable para mí. Me parece que todas esas
cosas que mantenemos en cajas selladas están vivas y muertas a
la vez hasta que abrimos la caja, que lo inobservado es y no es.
Quizá es por eso que no puedo dejar de pensar en el otro Will
Grayson y sus enormes ojos en Frenchy's: porque él había dado
por muerto al gato vivo-y-muerto. Entonces me di cuenta de que
ese es por qué nunca me puse en una situación donde de verdad
necesitara a Tiny, y de por qué seguí las reglas en vez de besar a
Jane cuando estaba disponible: elegí la caja sellada. —Bien —
digo. No la estoy mirando—, creo que lo entendí.
—Bueno, eso no es todo, en realidad. Resulta que es un poco
más complicado.
—No creo ser lo suficientemente inteligente para algo más
complicado —digo.
—No te subestimes —dice.
La hamaca del porche cruje mientras trato de entender todo.
—Finalmente, se dieron cuenta de que manteniendo la caja
cerrada no mantenía al gato vivo y muerto en realidad. Aun
cuando no observas el gato en el estado en que sea que esté, el
aire en la caja sí. Entonces manteniendo la caja cerrada te
mantiene a ti en la oscuridad, no al universo.
—Entiendo —digo—. Pero fallar abriendo la caja no mata al gato.
—Ya no estamos hablando de física nada más.
—No —dice—. El gato ya estaba desde antes muerto... o vivo,
dependiendo del caso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario